miércoles, 18 de marzo de 2009

Siete


Renunciar puede ser para cualquiera lo más difícil

Para algunos, además de algo deprimente constituye una aceptación de la derrota, del fracaso.

Renuncia significa que ha llegado el momento de desistir de cuanto he deseado y soñado conseguir. Que mis esfuerzos, quizás, han sido inútiles. Que la vida es un juego de dados y he sacado un siete.

Renunciar o no

3 comentarios:

  1. Renunciar y aceptar son las dos caras de una misma moneda.

    Cada vez que renuncias a algo... algo aceptas.
    Cada vez que aceptas algo...a algo renuncias.

    A lo largo de la vida muchas veces habrás renunciado, y muchas otras te tocará hacerlo.
    Si el acto de renuncia es conscientemente tomado no veo porque interpretarlo como una derrota o fracaso.
    Tampoco la vida se acaba tras una derrota o un fracaso... que muchas veces son el peldaño previo al encuentro de lo anhelado.

    Los fracasos (o mejor quizás los errores) son las herramientas con que fijamos los límites de nuestro camino. Imprescindibles para atisbar el horizonte hacia donde encaminemos nuestros pasos.

    Más bien me parece que en tu caso cabría hablar de un cambio de rumbo, antes que de una derrota.
    Quizás tus deseos y tus sueños tenían los pies de barro, y por muy estilizados que pudieran parecerte, sucumbirían ante el menor contratiempo.
    No creo, por tanto, que tus esfuerzos hayan sido inútiles. Te han servido para descubrir otras posibilidades... otros caminos.

    Y de paso, sentir el suelo bajo tus pies.

    Puede que la vida sea un juego de dados. No lo se.

    Pero si puedo decirte que el siete es mi número de la suerte.

    Y probablemente también el tuyo... aunque ahora no lo sepas descubrir.

    Un fuerte abrazo Sean.

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  2. Éxitos y fracasos forman parte inexorable del juego de la vida. Sin embargo creo que la clave, como bien apunta Artea, está en asumir esos obstáculos y ver en ellos oportunidades de cambio y aprendizaje. Esto debería provocar una visión de la vida desde otra perspectiva, buscando cambios, modificar hábitos de comportamiento si fuese necesario, pero nunca dejarse caer en el baldío error del estancamiento y la derrota.

    Cuando uno hace planes y se compromete a hacer cambios, germinan sin remedio deseos y nuevas ilusiones, esta aptitud frente a la vida apenas deja entrada a los pensamientos mas pesimistas.

    Siete, es sin duda un número de suerte, busca por ejemplo siete razones para provocar el cambio; quizás una nueva amistad, escribir cosas guapas en el blog, un paseo, cuidar una planta, un abrazo sincero, un nuevo....

    Abrazos.

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  3. Después de leer los comentarios Artea y Enrique, no iba a añadir nada más; tan acertados me parecen. Pero al final me he animado a decir algo más. Ahí voy:

    Toda curación parte de un único lugar: aquí.
    Toda curación parte de un único tiempo: ahora.
    Toda curación parte de un único acto: aceptar.

    Aceptar, sí: aceptar. A veces toca aceptar lo inaceptable, pero cuando algo es como es ¿podemos hacer otra cosa que aceptar que ahora estamos como y donde estamos? Siempre partimos de donde estamos.

    Eso no quiere decir que las cosas no puedan (y deban en muchos casos) cambiar, porque en esta vida todo está sometido al cambio. Todo depende de causas y condiciones, así que tenemos mucha tarea por hacer:

    Siembra un pensamiento y tendrás un acto,
    Siembra un acto y tendrás un hábito.
    Siembra un hábito y tendrás un carácter.
    Siembra un carácter y tendrás un destino.

    No importa lo vapuleado o deprimido que te sientas. Hay algo en tí que te sostiene y te sostendrá siempre. Confía, confía; esas nubes negras que lo cubren todo ni siquiera pueden rozar tu centro más intimo (lo único que no cambia, ni va ni viene), aunque ahora te lo parezca. Sólo sigue adelante, pasito a pasito, sin esperar nada, haciendo de corazón lo que sea conveniente en cada momento... caminando... Es teniendo un buen montón de abono como salen las mejores flores... Sólo riégalas y no esperes nada... De esta manera un día el sol volverá salir y te sorprenderá ver que estás en el centro de un campo de margaritas.

    Renuncia a lo que tengas que renunciar.
    No renuncies a lo que no puedas, ni sea conveniente, renunciar.
    El corazón es tu guía para poder discernir.

    El sufrimiento es un síntoma de la enfermedad.
    La cura consiste en llegar a ser lo que uno es en el fondo; llegar a ver las cosas como son; echar raíces en la Realidad. El ego debe hacerse transparente a la Vida. Tu voluntad y la de la Vida deben unificarse, ya que no eres otra cosa que Vida.
    Eres una gota de agua en medio de un oceano de gotas de agua, unidas todas entre sí, con la misma naturaleza. Estás más cerca de mí o de cualquier otro que si estuvieramos pegados ceja con ceja.
    Bajar en bici la cuesta intentando frenar con los pies del ego sólo produce dolor. A veces es necesario unirse al río de la Vida que nos lleva y hacer lo mejor posible, protegiendo, enriqueciendo y cuidando tu vida, así como la de los demás.

    El Gran Camino no es difícil:
    Sólo le repele
    Escoger y seleccionar.

    Ahora toca que me despida.

    Un fuerte y afectuoso abrazo.

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