viernes, 6 de febrero de 2009

Pegar aqui


Apegarse a algo o a alguien es sinónimo de aferrarse a la creencia de que algo o alguien concretos colmará nuestra existencia. El apego nos mantiene vivos. Nos induce a luchar para conservar lo que ya no tenemos o para conseguir lo que deseamos. Pero en ocasiones también puede dejarnos en punto muerto, dando vueltas y sin llevarnos a ninguna parte.

Así es como me encuentro cada vez que pienso en la persona que me gusta y con la cual no puedo llegar a tener nada. Estoy en un punto muerto, dando vueltas en círculo y sin llegar a ninguna parte.
En todo momento me pregunto a mi mismo:

¿Por qué me he tenido que enamorar de la persona equivocada?
¿Por qué no puedo dejar de pensar en esa persona día y noche?
¿Por qué no puedo pasar página aún sabiendo que no puede haber nada?

Demasiadas preguntas y una respuesta: porque te has enamorado de una persona que no es la tuya.

El apego a ciertas personas también me está ayudando a afrontar el día a día y a luchar por un futuro mejor, a levantarme cada día intentando dar lo mejor de mí y ver que pese a las partes negativas siempre hay algo positivo.

A todas esas personas que me están ayudando y por las que siento una profunda amistad darles las GRACIAS

3 comentarios:

  1. Las personas, Sean, no son de nadie.
    Ni son una propiedad física, ni tampoco emocional o sentimental.
    Las personas somos, afortunadamente, un gran misterio.
    Tanto para los demás, como para nosotros mismos.

    No hay nada peor, en el seno de una relación, que una de las dos partes se "empeñe" en introducir "cambios" en la otra.
    Debe entenderse esto en sentido amplio.

    Porque aún si llegara a producir esos cambios, por efecto de sus propias acciones, se encontraría con una persona que no es la que "era" antes, y de la que probablemente se había enamorado.

    Por tanto, amar exige respeto mutuo; exige aceptar al otro tal cual es, con sus virtudes y sus defectos. Porque es a la persona "completa" a la que amamos.

    Si el tiempo y la convivencia traen como consecuencia que ambas partes deban adaptar algunas pautas para ajustar mejor su relación, no será porque una exija de la otra esos cambios, sino porque ambas partes cederán de motu propio aquella porción de sus conductas que pueda distorsionarla.
    Buscarán lo que les une, y no lo que les separa.

    Porque nadie somos perfectos, afortunadamente.
    Y todos tenemos muchos defectos, y grandes virtudes.

    Todos y todas, en esta vida, hemos pasado por decepciones amorosas. Hemos sufrido en nuestras carnes el rechazo de un amor no correspondido.
    Todos hemos pensado, en esos momentos, que el mundo entero carecía de sentido.

    La vida, tarde o temprano pero siempre, acaba poniendo las cosas en su sitio.

    Una situación como esa tiene que dolerte, e incluso ser causa de sufrimiento.
    Pero no tienes porqué "romperte".

    Pensar que ese rechazo es eterno es no pensar correctamente. Es estar atravesado por el dolor, pero careciendo de un "suelo" en el que asentar los pies con firmeza.

    Ni ese dolor es eterno, ni esa persona es la única que puede hacerte feliz en este mundo... aunque ahora así te lo parezca.

    Regresa al mundo, aún llevando contigo ese dolor.
    Anda tu camino buscando afirmar tu identidad personal en valores auténticos y perdurables; afianzando tu "toma de contacto con la realidad" a través del crecimiento de tu propia autoestima.

    Y la vida te traerá, siempre, un nuevo día... una nueva brisa... una nueva luz... y quien sabe si un nuevo amor.

    Un abrazo

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  2. Te llamé, grité más de tres veces seguidas tu nombre y no apareciste joio!¿acaso no te pitaron los oídos? Tan solo quería abrazarte muy fuerte y contarte que:

    Cuando la ventana del amor se cierra, otra se abre, a veces pasamos demasiado tiempo fijándonos en esa ventanita cerrada sin darnos cuenta que la vida florece a cada instante. Hay incontables ventanas abiertas de par en par, preparadas para cultivar en ellas preciosas flores, unas crecerán otras marchitarán pero tu corazón siempre permanecerá sembrado de felicidad. No dejes de regarlo y cuídate!


    Un abrazote muy fuerte Sean.

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  3. Hola Sean, me presento, me llamo Gustavo. Me parece a mi que transitar el camino de las relaciones es un desafio para conocerse uno mismo. En ese camino, nos perdemos, y nos volvemos a encontrar, para darnos cuenta de quienes somos. Es un perderse uno mismo para volver a encontrarse, y darse cuenta que si lo permitimos, nos re-conoceremos de otra manera. Es como dejar caer los petalos de una rosa hasta llegar al centro...y encontrar otra rosa!!! En mi blog hay algunas paradojas existenciales, te invito a pasar si es de tu agrado...y te saludo con un abrazo. Gustavo.

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